jueves, 9 de septiembre de 2010


LUJAMBIO DEFIENDE EL DESPILFARRO
EN LOS FESTEJOS BICENTENARIOS

Dos mil millones de pesos son muchos o pocos millones,
depende de en qué se gasten. Esta cifra corresponde a los millones destinados a las fiestas bicentenarias. La gente, los mexicanos habrán de ser los que juzguen si fueron muchos o pocos los millones invertidos en los distintos eventos de la conmemoración.

Lo que hemos visto y sabido y lo que veremos el día 15 y 16 de este mes, nos dice que estamos ante los gastos millonarios más inútiles de los últimos tiempos, porque estarán derrochando recursos en una gran fiesta, de luces y botargas, de carros alegóricos y escenarios teatrales de todo cual lo único que nos quedará será recoger el tiradero.
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PORFIRIO DIAZ GASTÓ

BIEN EN EL CENTENARIO

Más allá de la posición que se tenga frente al porfiriato, el festejo tuvo repercusiones políticas y culturales que llegan hasta nuestros días: no sólo remozó la ciudad de México.

Dentro de las múltiples actividades organizadas, convocó, por ejemplo, a especialistas de todo el mundo y ofreció una cantidad importante de dinero para que encontraran una cura al tifo, enfermedad que asolaba a la urbe. No se encontró en ese momento, pero sentó bases importantes para su posterior elaboración.

Entre la comunidad médica, es un hecho referencial.
Con motivo de los festejos de 1910, también se produjeron una serie de títulos historiográficos o literarios que aún son importantes; fue entonces que se concluyó la restauración de Teotihuacán, se llevó cabo un gran congreso de americanistas y se creó la Escuela Nacional de Antropología, que da lugar a una gran discusión etnográfica que alimenta la legitimación de los gobiernos posrevolucionarios.

4 comentarios:

entropia dijo...

Ya extrañamos a Diaz, derrocado por traidores burgueses; como los panistas que gobiernan hoy.

miguel angel dijo...

el porfis sabia bien hacerle a la cultura...

y 100 años despues solo desperdiciaron la lana...

Zed dijo...

Contrastes de cien años de diferencia. Y ojo, la realidad es que el dispendio no es aceptable en ningún momento.

Eso sí, mi General Díaz era un hijo de puta. Pero era NUESTRO hijo de puta.

Daredevil Tam dijo...

Preferiría que lo hubieran invertido en exactamente lo mismo dentro del contexto social-político-cultural del momento o ya de perdido y cubrir los baches de toooodas las laterales del periférico, eso si hubiera sido festejar.