ATROCIDADES HISTÓRICAS
LA superviolencia con que actúa el narco es un tema que nadie esté analizando.
Se da por descontado que si eres un personaje que ha escogido la ilegalidad para vivir, puedes ser como el mismísimo demonio.
Para deshacer a sus enemigos no sólo los torturan previamente sino sus cadáveres les practican mutilaciones varias, desde el desmembramiento de todos sus partes hasta cortes especiales, como los genitales, despellejamientos de rostros, extirpación del cerebro y disolución de cuerpos en ácidos...
Después viene la exhibición pública de esos cuerpos, o la pedacería en que los dejan: cuerpos entambados, cabezas en hieleras, colgados en puentes vehiculares, tirados a profundos pozos, quemados.
No hay un análisis mínimo que nos trate de explicar el comportamiento de estos asesinos más allá de que nada distinto podemos esperar de unos narco criminales.
Estos asesinos sin límites son ciudadanos mexicanos que fueron criados con ciertos valores morales y que viven o vivieron ahí, cerca de nosotros, en las ciudades, en los pueblos. Es decir, son mexicanos educados con principios elementales más o menos parecidos a los nuestros y sin embargo son ahora como un ejército de Lucifer dedicado al exterminio, del modo más cruel, de otros mexicanos...
Sobre ellos se vale especular, eso es lo que estoy haciendo.