viernes, 24 de junio de 2011

Diálogos desde el Castillo


No oigo no oigo, soy de palo

Con altibajos mediáticos, pequeñas escaramuzas, netas de frente, chascarrillos y quitas de caretas, se dio por fin el dichoso diálogo en Chapultepec entre Javier Sicilia y su movimiento con el gobierno federal.

El evento fue de 3 horas, por lo mismo sería impertinente tratar de hacer un resumen de frases o de cifras, así como de exigencias y promesas de resolución de hechos concretos.

Me quiero limitar a dar la impresión de lo que vi:

Al principio Calderón trato de dejar en claro que no pensaba cambiar estrategias de manera radical, podría aceptar sugerencias, pero hasta ahí, ello derivado de una exigencia de Sicilia de pedir perdón a las familias de las 40 mil victimas de la violencia.

María Elena Herrera Magdaleno manifestó ante
Felipe Calderón su impotencia, luego de la desaparición
de sus cuatro hijos. Al reclamar que se combata la impunidad
no pudo contener las lágrimas, por lo que el mandatario se levantó
de su lugar y caminó para abrazarla y escucharla de cerca.
Foto José Carlo González
/La Jornada
Posteriormente y durante las ponencias de los representantes de las victimas, cambió el tono y se mostró en ocasiones conmovido, luego se puso en plan de burócrata y empezó a dar detalles específicos de cada expediente presentado (hizo su tarea, hasta eso) mezclandolo con logros de su gobierno en la materia de educación, leyes de amparo, etc.

Al final, después de que Julian Lebarón lo sacó de su zona de confort, y dada la buena disponibilidad de sus interlocutores se permitió bajar la guardia y reconocer fallas y yerros -entre ellos la pifia de Hank-, creo que tomo la determinación de virar las estrategias (en lo que a seguimiento a asesinatos en general se refiere) para dejar de ver a las victimas como "daños colaterales" o como resultados naturales de pleitos entre cárteles.

Sicilia, por su parte, cambió el tono inicial hasta llegar el punto de demostrar empatía con Calderón, se permitió romper el hielo con un chascarrillo que distendió los ánimos hasta desdibujar la reunión y ocasionar con ello que los ultras de Twitter lo empezaran a atacar con todo por "claudicante".

Al final dejó en claro que los puntos primordiales de la marcha él es quien los pone y le dio un fuerte respiro a Calderón al evitar mencionar la renuncia de cualquiera de sus funcionarios de primer nivel, tuvo intercambios de opinión con García Luna y Marisela Morales de lo más cordial. Terminando acordaron reunirse para ver casos específicos y agendaron una nueva reunión de evaluación dentro de 3 meses.

EL PRESIDENTE Y EL POETA
Tú y yo somos uno mismo, uoho

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Hay que reconocerle a Calderón haberse reunido con 35 personas con agravios directos en su contra en vivo y a todo color, no se quien haya armado el protocolo de la reunión -probablemente Blake-, pero quien haya sido se sacó un diez. Asimismo Calderón deja en claro que sí puede dialogar con -una cierta- sociedad civil, aunque los resultados de ello no se si sean buenos o malos puesto que deja la impresión de que solo con los "bien portados" lo hará.

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